Si cada vez que vas al baño parece una tortura… no es normal (ni lo tienes que aguantar)
La fisura anal es una herida pequeña en un lugar muy delicado. Pero aunque sea pequeña… duele.
Mucho.
Como si te clavaran un cuchillo. Como si cagaras cristales.
Y aunque se hable poco de ello, hay personas que se desmayan del dolor.
O que dejan de comer para no tener que ir al baño.
O que normalizan el escozor, el sangrado o las «molestias» porque… «ya se me pasará».
Hasta que no se pasa.
O vuelve. Una y otra vez.
El dolor de la fisura anal es inconfundible. Y lo más importante: no es lo mismo que unas hemorroides.
Si lo que predomina es el dolor, lo más probable es que se trate de una fisura.
Porque en muchos casos, la fisura es solo la consecuencia.
Lo que realmente hay detrás es una disinergia del suelo pélvico: un problema de coordinación muscular que impide que el ano se relaje al defecar.
Y cuando eso ocurre:
Así se mantiene el círculo vicioso: dolor → espasmo → mala cicatrización → más dolor.
Muchas personas prueban pomadas —a veces incluso las de hemorroides— pero la mayoría solo alivian el dolor de forma temporal.
Es posible que la herida cierre por un tiempo, pero si no se trata el espasmo muscular y el problema de base, lo más probable es que reaparezca.
En ProctoPelvis no tratamos solo la fisura, sino el contexto en el que aparece, para romper de raíz el círculo que la mantiene activa.
Cuando se entiende la causa, el tratamiento cambia.
No se trata solo de calmar el dolor, sino de ayudar al cuerpo a salir del bucle.
Todo eso se adapta a tu caso. No usamos recetas genéricas, y no damos nada por hecho.
Cuando la fisura no cicatriza, una técnica muy eficaz es la inyección de toxina botulínica (botox) en el esfínter anal.
No se trata de paralizar el músculo, sino de reducir temporalmente el espasmo que impide que llegue sangre a la herida y pueda cicatrizar.
Es un procedimiento seguro, reversible y eficaz en muchos casos, especialmente cuando el dolor se ha cronificado o la fisura no termina de cerrar con pomadas.
Se aplica en consulta, de forma rápida, y puede facilitar la recuperación mientras tratamos también la causa de fondo: cómo defecas, cómo funciona tu suelo pélvico y qué mantiene el problema activo.
En ProctoPelvis no creemos que la solución a la fisura anal sea una cirugía irreversible que consiste en cortar el esfínter (esfinterotomía).
Creemos que se puede tratar el dolor, cicatrizar de forma sostenida y evitar que vuelva.
¿Cómo?
Tratando la causa de raíz, no solo el síntoma.
Porque si el problema es un espasmo muscular o una mala coordinación del suelo pélvico…
… cortar el esfínter es como abrir una puerta a martillazos porque no encuentras la llave.
Porque el 75% de las fisuras recurrentes tienen detrás un problema funcional que, si no se corrige, hace que vuelvan una y otra vez. Por eso, nuestro objetivo no es solo cerrar la herida, sino ayudarte a salir del ciclo de dolor y espasmo de forma duradera.
Deberías valorar una consulta si:
Lo ideal sería poder valorarte en persona, explorar bien la zona y ver si tus hemorroides realmente necesitan cirugía…
o si lo que hay que tratar es lo que las está provocando.
Pero si no estás en Madrid, podemos hacer una consulta online y orientarte con los primeros pasos para dejar de sufrir cada vez que vas al baño.
Dirección: Vía de las Dos Castillas 9A, Pozuelo de Alarcón Madrid 28224
Email: info@proctopelvis.com
WhatsApp: +34623781848
Horario:
Lunes – Viernes 10am a 2pm
Martes – 10am a 7pm
Sábados y Domingos – Cerrado