Si esa herida no termina de cerrar, lo que tienes no es una herida
La fístula anal es uno de esos problemas que parece pequeño… pero da mucha guerra.
Empieza con un bulto, luego supura, después parece mejorar… y de repente vuelve.
Entre picores, manchados y cicatriz que no cicatriza, pasan los días, las semanas… y los meses.
Si te suena, ya sabes lo frustrante que puede ser.
Lo que muchas personas desconocen es que una fístula no es una herida que va cerrando.
Es un trayecto activo que conecta por dentro con el canal anal y no se cerrará solo: ni con pomadas, ni con antibióticos, ni con baños.
La única solución real para una fístula es la cirugía.
Pero eso no significa tener que pasar por cirugías agresivas ni arriesgar la continencia.
En ProctoPelvis entendemos que no todas las fístulas son iguales y que no todas las técnicas funcionan para todo el mundo. Por eso no aplicamos una receta universal, sino que elegimos el tratamiento más adecuado según tu tipo de fístula, tu anatomía y tus prioridades.
Un pequeño hilo que se deja dentro de la fístula para mantenerla abierta y permitir que drene, como si de un pendiente se tratase. A veces es la primera fase del tratamiento, para preparar la zona antes de cerrar la fístula definitivamente.
Una técnica mínimamente invasiva que utiliza energía láser para cerrar la fístula desde dentro, sin cortes ni puntos. Es prácticamente indolora y respeta el esfínter, aunque no es la opción ideal para todos los casos.
En algunos casos seleccionados, se puede utilizar tu propio plasma para favorecer el cierre del trayecto. Es una técnica complementaria, que puede reforzar otras.
Un procedimiento que permite ver el trayecto de la fístula por dentro con una cámara y tratarlo desde el interior. Útil en fístulas complejas o de trayecto incierto.
Una técnica quirúrgica que permite cerrar la fístula sin cortar los esfínteres, porque se corta el trayecto en medio de los dos músculos, lo que la convierte en una opción muy segura en manos expertas.
Una opción para casos muy concretos y complejos, en los que necesitamos cubrir el orificio interno con tejido sano. Utilizamos una «puerta» hecha de tu propio tejido para que no se siga colando la infección en el trayecto de la fístula.
La más sencilla, cuando el trayecto es superficial y no atraviesa músculo, o tienes músculo suficiente para mantener la continencia. Se abre la fístula para que cicatrice desde dentro hacia fuera, haciendo de un túnel… una autopista. Sencilla, rápida y muy eficaz… si está bien indicada.
La técnica ideal es la que mejor se adapta a tu caso.
Ni más ni menos.
Siempre te explicamos las opciones antes de decidir y, si hay varias viables, tomamos la decisión juntos.
Porque una fístula mal tratada puede convertirse en un calvario, y una cirugía mal indicada en una secuela evitable.
Nuestro objetivo no es solo cerrar la fístula, sino hacerlo de forma segura, evitando recaídas y cuidando tu continencia.
Lo ideal sería poder valorarte en persona, explorar bien la zona y ver si tus hemorroides realmente necesitan cirugía…
o si lo que hay que tratar es lo que las está provocando.
Pero si no estás en Madrid, podemos hacer una consulta online y orientarte con los primeros pasos para dejar de sufrir cada vez que vas al baño.
Dirección: Vía de las Dos Castillas 9A, Pozuelo de Alarcón Madrid 28224
Email: info@proctopelvis.com
WhatsApp: +34623781848
Horario:
Lunes – Viernes 10am a 2pm
Martes – 10am a 7pm
Sábados y Domingos – Cerrado